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¿Piensas solo en Taj Mahal? Descubre todo un subcontinente diverso, rico y con hoteles de fantasía

Más que un destino, es un subcontinente con decenas de regiones que justifican un viaje cada año. Casi todos los viajes a India comienzan teniendo al Taj Mahal como su objetivo principal. Por ello, la mayoría de los visitantes se concentran en el llamado Triángulo Dorado que integra a Delhi, Nueva Delhi, Jaipur y Agra (donde se ubica el Taj Mahal).


Nueva Delhi (la capital) y Delhi (la segunda ciudad más grande del país, tras Mumbai), forman una misma mancha urbana donde se puede contrastar magníficamente los milenios de historia india.  En ella podrás visitar los históricos barrios de Chadni Chowk, el Fuerte Rojo, los mausoleos reales, pero también admirar la novísima arquitectura local coronada con el templo hinduista Aksherdam y el templo de Flor de Loto de la fe baha’i.

Jaipur, famosa por ser la ciudad rosa, es sitio de palacios, fortalezas y grandes hoteles. Entre Jaipur y Agra se pueden visitar otros sitios que justifican plenamente paradas de descanso, entre ellos la alberca escalonada de Abhaneri y la ciudadela fantasma de Fatehpur Sikri. Siete días es el tiempo mínimo para disfrutar y aprovechar un recorrido básico en India en torno a dicho Triángulo Dorado.


Para quien tiene más tiempo y desea conocer más de India, vale la pena añadir 2 semanas más al viaje. O bien, programar viajes posteriores también resulta buena idea.


El extremo norte de India es mayormente budista y tiene más relación con el Tibet y la doctrina del Dalai Lama que con la imagen hinduista que tenemos del resto del país. En Cachemira y Ladakh las cumbres de los Himalaya lucen nevadas y hay incluso centros de esquí. Es la zona preferida por indios para huir del calor y cada vez más viajeros foráneos la descrubren por la belleza perfecta de sus paisajes.  Es también aquí donde se ubica Dharamsala, la sede donde habita actualmente el Dalai Lama tras su salida del Tíbet.


Muchos viajes a India se complementan con visitas a Khajuraho (célebre por sus templos de decoración erótica), a Kolkata (con sus resabios coloniales británicos y las casas donde la madre Teresa de Calcuta ofreció su ayuda), a Aurangabad (y las famosas cuevas-templo de Ellora y Ajanta), a Rajastán ( con sus templos y palacios de marajás frente al lago Pichola), Mumbai y su frenética y sofisticada vida o Hampi, el mayor templo hinduista del país.


Sin embargo, la zona que es idónea para regresar es la punta sur del país, en torno a Kerala y Tamil Nadu. Es aquí donde se concentra lo más tradicional y evocativo de India, más allá del Taj Mahal.


India es sin duda ambivalente; hay quienes adoran cada pieza que integra el mosaico indio y hay quienes se sienten incómodos con las condiciones de marginalización urbana.   Es cierto, India es un destino completo pero también complejo. Es importante tenerlo en mente antes de preparar un viaje por este país para evitar sorpresas. Cuando se logra entenderlo, India resulta ser una joya que deja experiencias culturales, culinarias, naturales, espirituales y lúdicas para quien la visita.


¿Quieres además conocer lugares fuera de lo convencional en India? Descarga nuestras recomendaciones raras y espectaculares de esta nación. También considera aprovechar tu viaje para conocer Nepal, Bután, Sri Lanka o las Maldivas.  


                 


 


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