Nagano y los macacos de Jigokudani :: parte 1

Por Dario González

 

En mi reciente viaje a Japón decidí tomar un tren rápido con rumbo a la prefectura de Nagano y su cuidad capital homónima. El único impulso de mi decisión era visitar el parque de los macacos de Jigokudani y pasar un tiempo con estos simpáticos animalitos. Es famosa esa imagen de los macacos disfrutando las aguas termales en medio de una nevada. Contrario a mi impulso, en esta ocasión no investigué a fondo la logística para visitarlos ni me enteré qué más podía hacer en el destino. Error.

© SteFou! en Flickr

 

Desde Tokio es muy fácil llegar, especialmente porque el pase de trenes JR cubre el shinkansen (tren de alta velocidad). Sin embargo, una vez en la ciudad, tendrás que pagar adicionalmente por el transporte local.

La oferta hotelera en Nagano no es muy amplia y lo más recomendable es quedarse en algún hotel cercano a la estación de tren de Nagano que además te permitirá llegar rápido a los sitios de interés. Puedes encontrar hoteles desde US$60 la noche incluyendo desayuno.

Estación de Nagano

La mala noticia

Lo único que sabía sobre cómo llegar al parque de los macacos era que existía un pase que incluía el uso del transporte local durante todo un día y que además incluía la entrada al parque mismo. Al llegar a la estación lo primero que hice fue dirigirme a la oficina de información turística donde una amable señorita me dio una muy mala noticia tras decirle que quería visitar a los macacos. Sus palabras exactas (traducidas) fueron:

¡Oh! Necesito ver si hay macacos en este momento. El clima aún es caliente y ellos no salen así. Pero déjame revisar nuestra cámara en vivo”.

Tras escuchar esas palabras me quedé en shock y pensé que el viaje había sido vano. Un momento después, la señorita me mostró la imagen en la pantalla: no-ha-bía-ma-ca-cos.

Afortunadamente tenía otro día más en la ciudad y no me iría sin conocer el parque así hubiese al menos uno solo de estos animalitos. La señorita me indicó que regresara al día siguiente a las 9:30 am para revisar las cámaras y me dio las instrucciones de dónde comprar el Snow Monkey Pass, el pase que mencioné previamente.

El plan B

Tenía el resto del día en Nagano y pedí más información sobre qué hacer. Dos lugares fueron los que llamaron mi atención: el templo Zenko y el castillo de Matsumoto. El templo estaba relativamente cerca de la estación, pero para llegar al castillo debía tomar un tren de casi cincuenta minutos que afortunadamente también se incluía en el pase de trenes JR.

Así que dejé mis maletas en el hotel y tomé el tren a Matsumoto. Desde la estación solo hay que caminar poco más de un kilómetro para llegar a dicho castillo.

Castillo de Matsumoto

El castillo de Matsumoto es sin duda uno de los castillos más hermosos que admiré durante mis días en la tierra del sol naciente. No había punto en los alrededores desde el cual no pudieras obtener una buena fotografía. Lo más llamativo es su color, puesto que, a pesar de ser negro, también toma un tono azulado con la luz del sol. Es considerado un tesoro nacional en Japón y puedes darte el lujo de pisar su interior por tan solo 610 yenes (poco más de $100 pesos) aunque deberás hacer una larga e inevitable fila. La experiencia es fascinante y exhaustiva puesto que las escaleras para cada nivel son bastante inclinadas, así que haz uso de los pasamanos para evitar un paso en falso.

Después de pasar un buen tiempo en el castillo decidí regresar a Nagano para conocer el templo budista Zenko. Sin embargo, estaba jugando contra el tiempo puesto que la mayoría de los atractivos en Japón cierran a las cinco de la tarde y ya eran las tres y media. Llegué a la estación de Nagano y salí por la puerta norte para dirigirme a la avenida Omotesando que lleva directo al templo.

Calle Omotesando camino al templo

La avenida es muy amplia y tiene unas bonitas lámparas en ambas aceras. Conforme más te acercas al templo, la arquitectura de las tiendas y restaurantes se vuelve más tradicional. Es una caminata larga pero muy disfrutable. Desafortunadamente, llegué justo a las cinco de la tarde, y a pesar de que ya no había multitudes, no pude disfrutar el ambiente real.

Templo Zenko

El complejo de templos de Nagano (del que Zenko forma parte) se compone de más de 39 edificios así que es recomendable llegar con suficiente tiempo para explorar todo el sitio. Si tu objetivo es presenciar una ceremonia budista podrás hacerlo sin problema, siempre y cuando te hospedes en los shukubo (templos de alojamiento) del complejo acondicionados para los peregrinos y turistas. Recomendación: justo al atardecer la iluminación es perfecta para unas buenas fotografías.

¿Pude ver a los macacos el día siguiente? Próximamente te lo contaré en la parte 2 de este relato.

 

Artículo escrito por Dario González.

 

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